09 junio 2011

Del Eterno Retorno y la Insoportable Levedad


La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella Nietzsche dejó perplejos a los demás filósofos: ¡pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito! ¿Qué quiere decir ese mito demencial?

El mito del eterno retorno viene a decir, per negatio-nem, que una vida que desaparece de una vez para siempre, que no retorna, es como una sombra, carece de peso, está muerta de antemano y, si ha sido horrorosa, bella, elevada, ese horror, esa elevación o esa belleza nada significan. No es necesario que los tengamos en cuenta, igual que una guerra entre dos Estados africanos en el siglo catorce que no cambió en nada la faz de la tierra, aunque en ella murieran, en medio de indecibles padecimientos, trescientos mil negros.

¿Cambia en algo la guerra entre dos Estados africanos si se repite incontables veces en un eterno retorno?
Cambia: se convierte en un bloque que sobresale y perdura, y su estupidez será irreparable.

Si la Revolución francesa tuviera que repetirse eternamente, la historiografía francesa estaría menos orgullosa de Robespierre. Pero dado que habla de algo que ya no volverá a ocurrir, los años sangrientos se convierten en meras palabras, en teorías, en discusiones, se vuelven más ligeros que una pluma, no dan miedo. Hay una diferencia infinita entre el Robespierre que apareció solo una vez en la historia y un Robespierre que volviera eternamente a cortarle la cabeza a los franceses.
Digamos, por tanto, que la idea del eterno retorno significa cierta perspectiva desde la cual las cosas aparecen de un modo distinto a como las conocemos: aparecen sin la circunstancia atenuante de su fugacidad. Esta circunstancia atenuante es la que nos impide pronunciar condena alguna. ¿Cómo es posible condenar algo fugaz? El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia; todo, incluida la guillotina.


Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada (das schwerste Gewicht).

Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
¿Pero es de verdad terrible el peso y maravillosa la levedad? La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.

Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.

Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad? Es una incógnita. Sólo una cosa es segura: la contradicción entre peso y levedad es la más misteriosa y equívoca de todas las contradicciones.

Milan Kundera
La Insoportable Levedad del Ser

01 febrero 2011

Spain is different: ¡ Menú del chef !


Esta es la carta en inglés de un restaurante en Barcelona al que fui hace unas semanas. Suele decirse que el nivel medio de inglés está por los suelos en España, pero desde luego esta traducción supera ampliamente todas las expectativas.

Puesto que no tenemos el original en castellano, ha caído en el olvido el plato que dio nombre a Angler Sailor or You iron (¿marinero/pescador a la tú planchas?) o Sole iron (piece) (¿suela de plancha (pieza)?)

De los platos reconocibles, me merecen especial mención las traducciones de:

1. Entrantes
2. Platos calientes
3. Bacalao al horno
4. Pulpo a la gallega
5. Tarta al whisky

Y mis preferidos

6. Ron con pasas
7. Crêpe caliente de chocolate

¡Que aproveche! :DD


18 octubre 2010

Mi Adiós a la India ( unos 50 días después...)

[ en catalán y castellano ]

[Català 1/2]

Un amic va dir-me que havia de ser prudent si viatjava a l'Índia, que a vegades el país t'arriba d'una manera que aquells que en tornen ja no són els mateixos que van marxar.

Per la meva banda, deuen haver passat ja uns 50 dies des que vaig marxar de Delhi, ben bé el temps que hi vam ser allà, i com a tot bon reportatge toca fer-hi un comiat.

Jo no sé com ha de ser un viatge a l'Índia. Ni ho sabia abans ni ho sé ara. Si ens posem romàntics, fins i tot podria dir que hi ha un viatge a Índia per a cadascú, però això són tòpics trillats. Jo només sé que el meu viatge no el canviaria.

No ho sé explicar, però cada cop que hi penso m'agafa la plorera i amb prou feines sé fer-me entendre amb ma mare, que evidetment es preocupa. És com si aquí res fos important. És com, no sé, no té res a veure ni amb què faig ni amb Barcelona ni els amics ni res, però en aquests moments em poso trist, molt trist, com si hagués perdut alguna cosa molt important per sempre. Tampoc és que desitgés ser ara a un altre lloc, o fent una altra cosa o... és, només, comprendre que allà era feliç, estúpidament feliç, en un autobús destartalat o un tren ple de gent i pols i a sotragades, amb el vent entrant per la finestra i les botiguetes a la carretera i les parades a mig camí on pujaven els venedors a oferir quatre tonteries, i les vaques pel carrer i les olors barrejades als basars de carn i tints i merda de cabra i l'encens i els pesaos de torn i, tiu, era feliç. Estúpidament feliç anant amunt i avall amb el meu món a la motxilla, sense preocupar-me per l'endemà. Com una parella de francesos que vam coneixer al bus, avis, que vivien a una granja al Canigó, però ell feia 25 anys que es venia a l'Índia, i cada any s'hi passava 3 o 4 mesos, fins que ella el feia tornar a Europa. En preguntar-li, "i què hi fas, aquí?" l'avi somreia i deia: "vaig a pobles, agafo busos". I de sobte el vertigen de pensar, efímerament, que aquesta bogeria, aquest abandonament a la vida errant, potser és el que sempre he estat buscant.

I és estúpid, perquè sóc conscient que allà jo era un turista, perquè mai seré indi ni crec que pogués viure com ho fan ells i potser fins i tot no ho suportaria gaire temps i no té sentit, però era maco. Increïble i poderosament maco. Maco per veure-ho, però sobretot maco per viure-ho. I de sobte, ja no hi sóc, ja no hi és, i és una nostàlgia egoïsta perquè d'alguna manera sé que aquesta Índia, aquest trosset de Índia parat en el temps potser no hi sigui mai més.

La foto és graciosa. Com bons guiris haviem fantasejat amb banyar-nos-hi per fer-nos la foto i prou, però va ser fantàstic. Et fiques a l'aigua mig divertit i, de sobte, t'adones que és un d'aquells moments que se't quedaran per sempre. Sense desmerèixer el Taj Mahal o els palaus del Rajahstan, aquest bany a Haridwar, al Riu de la Vida, és l'estrella del viatge.

Namastë Hindustan, tant de bo tornem a trobar-nos...



[Castellano 2/2]

Un amigo me dijo que tenía que ser cauto cuando viajara a la India, que algunas veces el país te llega de un modo que las personas que vuelven no son los mismos que se marcharon.

Por mi parte, deben de haber pasado ya unos 50 días desde que dejé Delhi, casi el tiempo que estuvimos allá, y como en todo buen reportaje toca una despedida.

Yo no sé como debe ser un viaje a India. Ni lo sabía antes ni lo sé ahora. Si nos ponemos románticos, casi podría decirse que hay un viaje a India para cada uno, pero eso son tópicos trillados. Yo solamente sé que mi viaje no lo cambiaría.

No sé explicarlo, pero cada vez que lo pienso me entra la llorera y a duras penas puedo hacerme entender con mi madre, que evidentemente se preocupa. Es como si aquí nada fuera importante. Es como, no sé, no tiene nada que ver ni con lo que hago ni con Barcelona ni los amigos ni nada, pero en esos momentos me pongo triste, muy triste, como si hubiera perdido alguna cosa muy importante para siempre. Tampoco es que deseara estar ahora en otro lugar, o haciendo otra cosa o... es, solamente, comprender que allí era feliz, estúpidamente feliz, en un autobús destartalado sorteando baches o un tren abarrotado de gente y polvo, con el viento entrando por la ventana y los tenderetes en la carretera y las paradas a medio camino donde subían los vendedores a ofrecer cuatro chorradas, y las vacas por la calle y los olores entremezclados en los bazares de carne y tintes y mierda de cabra y el incienso y los pesaos de turno y, tío, era feliz. Estúpidamente feliz yendo arriba y abajo con mi mundo en la mochila, sin preocuparme por mañana. Como una pareja de franceses que encontramos en un bus, abuelos, que vivían en una granja en el Canigó, pero hacía 25 años que él se venía a la India, y cada año se quedaba 3 o 4 meses, hasta que ella le obligaba a regresar a Europa. Al preguntarle "y qué haces, aquí?", el abuelo sonreía y decía: "voy a pueblos, cojo buses". Y de repente el vértigo efímero de pensar que esta locura, este abandono a la vida errante, quizá es lo que siempre he estado buscando.

Y es estúpido, porque soy consciente que allí yo era un turista, porque nunca seré indio ni creo que pudiera vivir como lo hacen ellos y puede que no lo soportara mucho tiempo y no tiene sentido, pero era precioso. Increible y poderosamente bonito.
Bonito para verlo, pero sobretodo, bonito para vivirlo. Y de repente ya no estoy ahí, ya no hay India, y es una nostalgia egoista porque de algún modo sé que esta India, este trocito del país parado en el tiempo posiblemente ya no sea nunca más.

La foto tiene su gracia. Como buenos guiris habíamos fantaseado con bañarnos para hacernos la foto y punto, pero fue fantástico. Te sumerges en el agua divertido y, de repente, te das cuenta de que éste es uno de aquellos momentos que se te quedaran para siempre. Sin desmerecer al Taj Mahal o los palacios del Rajahstan, este baño en Haridwar, en el Río de la Vida, es la estrella del viaje.

Namastë Hindustan, ojalá volvamos a encontrarnos...

21 septiembre 2010

¡ Estudia chaval: te irá mejor en la vida !



Des de ben petits els nostres pares i professors proven d'inculcar-nos la teoria de l'esforç i el valor de l'estudi. Com a nens, planxar el cul a una cadira i clavar els colzes davant un llibre ens és del tot antinatural i sovint desagradable: aquí comença la feina dels bons pedagogs, que intenten, hàbilment, implantar una política de compensacions a curt termini perquè, com gossos de Paulov, acabem estudiant pel pur plaer d'estudiar.

A l´Índia, un únic exemple colpidor pot valer més que 1.000 lliçons de pedagogia:

CAS A. Portador a la ruta sagrada de Govindghat - Gangaria, Uttarakand, a l'Himalaia indi.
[Bàsicament, un carregador de motxilles]

- Metres de desnivell Govindghat - Gangaria: 4300 - 1800 = 2500 m.
- Preu per motxilla= 250 Rs, i.e, 4 €
- Pes mig per motxilla = 10 kg.
- Número màxim de motxilles que pot dur: 4
- Hores en fer el recorregut: 7 h



CAS B. Oficial del pas fronterer amb nepal a Sunauli.
[bàsicament, un buròcrata amb estudis].

- Dies que cal residir obligatòriament fora de l'Índia si el turista ha comès l'error de fer un viatge Índia-Nepal-Índia: 60 dies.
- Possibilitat de creuar la frontera abans dels 60 dies: Impossible.
- Tramitació d'un salconduit express a la frontera, i.e., fer la vista grossa: 1000 Rs
- Temps de tramitació: 2 min.




En conclusió, En un dia amb sort, un portador, tot carregant 40 kg. a les seves esquenes muntanya amunt durant 7 hores, pot arribar a guanyar 1000 Rs [16 €]. Una bona suma si no fos pel fet que, malauradament, la temporada de peregrinatge només dura de Maig a Octubre, i ha d'estalviar, com les formigues, per a quan arribi l'hivern.
D'altra banda, en un dia amb sort, l'oficial de frontera, tot aixecant el seu braç quan dos turistes despistats, que han visitat Nepal uns dies i han de tornar a l'Índia, creuen la frontera, pot guanyar-se un sobresou de 2000 Rs [32 €]. Una bona suma si tenim en compte que, afortunadament, de turistes desesperats n'hi ha tot l'any i un parell de {blancs,asiàtics,negres} són fàcils de localitzar entre la gentada.

Sembla fàcil entendre per què a l'Índia hi ha tants bons estudiants...

21 agosto 2010

De mayor quiero ser Sikh (1)



Conocimos a los primeros Sikh en Amritsar, su ciudad mas sagrada y sede del genial Templo Dorado (Harmandir Sahib), donde llegamos a finales de Julio. En aquellos dias, nuestra relacion con los indios era aun 'tirante': despues de un trato muy franco con los nepalies, al llegar a Agra y Varanasi nos habiamos sentido como dolares con patas. Los Sikh cambiaron completamente nuestra vision de la India. Nos acogieron como huespedes en su Templo Dorado y nos ofrecieron camas, comida y duchas. Sabiendo de nuestras manias, nos proveyeron con lujos occidentales como A.C. y agua caliente. A cambio, no nos pidieron nada. Solo respetar su credo.

La historia no esta exenta de tragedias para los Sikh. Surgidos como escision del hinduismo en el siglo XV, tuvieron desde el principio que luchar para hacerse un hueco entre musulmanes e hindues. De sus guerras contra los Mughals se formaron como guerreros, y aun hoy dia muchos llevan un cuchillo o espada siempre con ellos, mas como reliquia sagrada que como arma. En los 3 dias que pasamos en el Templo Dorado, tuvimos la oportunidad de hablar con un monton de sikhs. Estaban tan interesados en saber de nuestro pais como en exlpicarnos sus costumbres: en especial su filosofia de un cuerpo sano como reflejo del alma. Ni beben alcohol ni fuman, ni tampoco comen carne. Tampoco se afeitan ni se cortan el pelo, y en publico (y sobretodo en los templos, las gudhwaras), siempre llevan ese turbante de colores vivos que los hace indistinguibles. Por nuestra parte, fue facil complacerlos: no hemos conocido en la India a un pueblo tan admirable como el suyo.



Se separaron del hinduismo en rechazo al sistema de castas, y prohibieron el ritual por el cual las viudas se inmolaban a la muerte del marido. El Templo Dorado, rodeado por una Piscina-estanque precioso y una arcada de marmol blanco, da cobijo y comida en Amritsar a cualquiera que acepte seguir sus preceptos, sea o no sikh. Su organizacion comunal, en un pais tan salvaje como India, es envidiable, y se debe a la multitud de voluntarios que trabajan en el templo, bien sea cocinando (hasta trataron de ensenyarnos a hacer chapati, pobre desgraciado el que tuviera que comerse nuestro pan :P ), sirviendo comida, guardando chanclas o limpiando el templo. Pues el Harmandir Sahib no solo es el edificio mas bonito que hemos visto en la India. Tambien es el mas limpio. Que este oasis se mantenga en el tiempo a base de donaciones y trabajos voluntarios es, sencillamente, una proeza.

Si yo hubiera nacido en India, sin duda seria Sikh.



07 agosto 2010

Cronica de un fracaso a medias



Este es el relato de un fracaso, porque llegar a Leh, capital del recondito Ladakh, era uno de nuestros mayores objetivos en este viaje. Fracaso a medias, porque tras lo vivido, podemos estar contentos de estar vivos :)

La carretera de Manali a Leh, unico punto de acceso a Ladakh tras el cierre de las fronteras en Cachemira, es una ruta de 500 km. que discurre por varios puertos de montanya por encima de los 4500 m. convirtiendola en la segunda mas alta del mundo. Esta abierta solamente 4 meses al anyo [la temporada seca, de Junio a Septiembre] y se tardan unas 20 horas en recorrerla (espaciadas en 2 dias) a traves de un paisaje inigualable, lo que la hace un paraiso para el viajero. Aun asi, por su condicion es una de las rutas mas peligrosas del mundo. Y eso cuando no llueve.

El primer dia cruzamos el paso de Rohtang La(4300m), uno de los pasos mas "interesantes" del trayecto. Las estupendas vistas una vez arriba eran el premio a una ascension trepidante, con maniobras imposibles de los camiones al cruzarse para evitar el precipicio, y un monton de barro en la calzada que mecia al autobus peligrosamente. Varios puentes cortados y tramos en reparacion nos hicieron perder un monton de horas, que nosotros nos tomamos con cierta filosofia (The Indian way, my friend). Lo mejor estaba por llegar.



Al final del segundo dia, habiendo recorrido apenas la mitad del trayecto, se hizo evidente que no podiamos continuar. La carretera habia quedado destruida en algun punto por delante, y con las lluvias no era seguro que el camino de vuelta estuviera abierto mucho tiempo. Con esa incertidumbre, decidimos pasar la noche en el valle de Saarchu, a 4100 m., en unas tiendas de campanya que, despues de 15 horas en el bus, sabian a gloria. La lluvia cayendo incesantemente sobre la tienda, aunque romantica, no auguraba nada bueno.

A la manyana siguiente, los militares nos informaron de la situacion en Ladakh: Leh amanecia inundada, sin electricidad, agua ni aeropuerto, decenas de muertos y muchos desaparecidos. No tenia mucho sentido seguir adelante, pues la carretera estaba cortada indefinidamente. Nuestro amigo Addi decidio quedarse en Sarchu (There are always dead people in India, and the road back won't be easy anyway).
Tenia razon: regresar, tras las lluvias, no fue precisamente facil.

Nos tomo otros dos dias volver a Manali. El agua habia causado un monton de desprendimientos y en algunas curvas los torrentes inundaban completamente la carretera. En otras, media carretera se habia perdido barranco abajo, y el autobus se arrambaba a las rocas, destrozando parachoques y chasis, en un intento por alejarse unos pocos centimetros del precipicio. Los jeeps quedaban atrapados en las cascadas de agua, y en los tramos embarrados de Rohtang el autocar, a 1 km/h, se tambaleaba peligrosamente intentando liberarse del lodazal. El panorama quedaba adornado por algun viejo camion despenyado por el barranco.



A dia de hoy es posiblemente una de las experiencias mas espeluznantes que he vivido, y aun sigo preguntandome donde irian todos esos desgraciados que, mientras nosotros bajabamos, nos cruzaban montanya arriba, en bici, jeep o furgoneta.
Resulta increible que, hasta hoy, las agencias de viajes siguieran vendiendo billetes a Leh. No me cabe duda que la tragedia sera aun mayor si, como parece, la cosa se sigue poniendo fea.

Aunque nunca el tiempo es perdido, y esta aventura nos ha brindado un monton de regalos. Paisajes preciosos del Himalaya y de pueblos rurales perdidos en los valles, noches en tiendas de campanya a mas de 4000 metros y comidas tradicionales junto a gente que vive con apenas nada, una ascension a una montanya cercana que nos dejo k.o. con mal de altura y unos amigos fantasticos, forjados a base de pura convivencia en estas 80 horas juntos. Hubo tambien muchos momentos para pensar, y mas en una situacion asi, momentos que Diego aprovecho para zamparse 2 libros.






Maria nos dijo que nos querria mucho si conseguiamos llegar a Ladakh. Bueno, almenos lo intentamos y hemos vivido para contarlo. Y en todo caso, despues de 4 dias sienta genial una ducha caliente :)



p.d : La noticia en ELPAIS:
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Cancelada/evacuacion/joven/espanola/herida/inundaciones/India/elpepuint/20100807elpepuint_5/Tes

02 agosto 2010

Assaig sobre la suor






1/3

A mesura que passen els dies el cos i la ment comencen a acostumar-se a aquesta terra i, poc a poc, es va acceptant l'absencia de tots aquests detalls que el Diego i jo hem acabat anomenant comicament els luxes d'Occident, dels quals alguns son, en estricte desordre: les senyals de transit i velocitat (i aixi tampoc calen velocimetres), els semafors, les papereres (els rius ja van prou be), la carn refrigerada (1 punt mes pels vegetarians), el menjar no picant (I told you I don't want Spicy!... Sir, it is not spicy, it's Nepali food!) i l'aire acondicionat , que total, tampoc funcionaria perque hi han constants talls d'electricitat, aigua potable (be, molts juren que ho es per a ells) i roba neta (que netejada amb l'aigua anterior, sempre queda un xic mes bruta que ahir, pero mes neta que dema). Altres luxes innecessaris inclouen les tasses de vater (un forat sempre es mes practic) i el paper (potser al cubell d'aigua, marro, no nomes hi havia aigua ;) aixi com la higiene en general (molt ressentida a causa de les sagrades plasterades de vaca) i la neteja (Yes, We are Less Dirty, deia el nostre hotel a Varanasi).





A canvi, el viatger es naturalitza i accepta que tot menjar indi/nepali es picant, que les caques de gossos, vaques, buffalos, humans i cabres son elements actius de l'urbanisme indi, els busos tenen un "profund" contacte huma i els sotracs son dignes de Port Aventura (o millor, doncs els camions volcats als penyasegats no son decoratius).
Pero sobretot, s'acostuma a la suor.

2/3

El tema de la suor a Occident em recorda a la hipocresia amb la qual els indis tracten la sexualitat. D'una banda, els temples hindus i budistes van plens de penya follant, imatges del Kama Sutra, camells copulant, divinitats en extasi, etc. En canvi, es impensable que un noi i una noia es facin un peto pel carrer. Esta mal vist, fins i tot, que una parella casada passegi de la ma !
Aixi, tant reprimits estan que no es extrany que quasi totes les noies occidentals que hem conegut hagin sofert alguna mena d'incomoditat sexual amb els autoctons.
Un fet similar passa a Occident amb la suor. S'accepta que aquest es un proces natural de regulacio de la temperatura del cos, pero en veritat es un tabu: la nostra societat va plena de desodorants antitranspirants, perfums, tovalloletes i milers de virgueries per amagar que, en tornar un vespre de treballar, algun ens assenyali i digui amb una ganyota 'ecs, fa olor a suat'.

3/3

La suor a India es diferent, perque amb tanta humitat i/o calor, sues. Sues en despertar-te i quan te'n vas a dormir. Sues al tren i a l'autobus, i basicament sua tothom (menys els rics, que es moren per ser occidentals). Sues quan rius i quan estas agobiat, quan prens un thentuk tibeta o un thali indi sues i tens les mans enganxifoses i conversant veus les riuades de suor brillant que recorren la cara dels teus amics. D'alguna manera, en algun moment t'adones que has trascendit la suor, que vas xop des de fa hores, la samarreta amarada, pero no importa perque tothom esta com tu. I tens una cosa menys de la qual preocupar-te...

En tot cas, jo no vull fer apologia de la suor, ni dur la mateixa samarreta durant 1 mes, pero es cert que, en algunes coses, els indis estan molt mes propers a la terra que nosaltres: sovint se'ns oblida que hasta el Mono Astronauta necesita orinar*

25 julio 2010

Noticies des de Nepal

Tachitele !!

Comenco a escriure des d'un ordinador atrotinat a Varanasi, India, on la connexio a Internet es fugicera i els talls sobtats d'electricitat fan de l'escriptura d'aquesta noticia una prova contrarellotge.

Pero no parlarem de les diferencies, algunes evidents i d'altres mes subtils, entre el Nepal i l'India. Avui toca nomes Nepal, on gracies a la Maria, que ja hi feia "treball de camp", vam poder integrar-nos un xic en el taranna nepali (o potser hauria de dir tibeta ;) Ja fa 3 dies que vam deixar el pais, on el temps va passar molt de pressa, i alhora, sembla que fa un mon que arribavem a l'aeroport de Katmandu, tan petit. El mes petit que hem vist mai.

D'anecdotes en tenim a cabassos: de minibusos plens a reventar, plens de bracos i cames, on el Diego, que fa com dos nepalis, acabava sempre comprimit contra la porta; de carreteres amb mes sots que asfalt (200 km. en 8 hores !!). El sistema per trobar el bus adequat es molt divertit: en el mar de busos atrotinats que es la parada de Katmandu, cal anar cridant a cada conductor pel teu desti (Bhakthapur? No no, there there...) fins trobar el que toca. Despres, cal regatejar-ne el preu :P

La religio es sempre present en la vida dels nepalis. Tot el dia. El temple hindu de Pashupatinah, que es com Varanasi pero... (ah no, que l'India no toca!) es on cremen als hindus nepalis, i els ghats s'omplen a rebentar de families que van a veure l'aconteixement des de les terrases, els cossos cremant en pires de fusta als ghats del riu Bramati. Es com anar al cinema un diumenge per la tarda, nomes els falten les crispetes.



La Maria ens va dur als temples buddistes de la vall de Pharping, que son fantastics. Els monjos, molt propers, ens obrien les portes i podiem veure les goumpas, amb estatues enooornmes de Budha, els nens fent musica o discutint fent palmades. M'encanten, son com cases de colonies permanents, amb els menjadors, els patis i les classes d'angles. A la Maria tambe li agraden, i vol endur-se un nen monjo de record.

La meva imatge preferida de Katmandu son dues adolescents, amigues, de la ma, que tornen de l'escola. Vesteixen amb el tipic uniforme angles, amb camisa i mitjos blancs, i faldilla i corbata verda. Van impecables i riuen, parlant i fent les tipiques bromes d'estudiants. Caminen sobre un munt de runa i merda. La pudor de plastic cremat i excrements de gos i cabra i menjar podrit no els afecta. Ha plogut la nit anterior i els carrers, sense asfaltar, van plens de pols i fang, pero les seves sabates no es taquen.

Thucheche, Maria, per uns dies genials !!

Hector i Diego.

14 julio 2010

Away



'Si deseas algo con mucha fuerza, déjalo en libertad. Si vuelve a ti, será tuyo para siempre. Si no regresa, no te pertenecía desde el principio.'


'If you ever want something badly, let it go. If it comes back to you, then it's yours forever. If it doesn't, then it was never yours to begin with.'


Indecent proposal

21 junio 2010

Adéus José...


Siempre se van los mejores es un tópico para funerales y homenajes. Quizá porque a los malos nadie quiere recordarlos. Desgraciadamente, esta semana nos dejó uno de los buenos.

Conocí a Saramago en Todos los Nombres, cuando éste cayó por azar en mis manos durante mi primer Camino de Santiago, aquella primera aventura juvenil, lejos de la protección paterna, na terra das meigas.

Resulta fascinante como nuestra percepción cambia con el tiempo, pues de aquella primera lectura recuerdo especialmente la tristeza de Don José, de su vida, de su soledad, y también la frialdad del Registro Civil, tan gris, donde las personas quedan reducidas a unas pocas líneas en la inmensidad de fichas que amarillean en el Registro. Y cada vida acaba siendo un papel feúcho, anónimo, perdido en una infinidad de estanterías.

Me llevo algunos años darme cuenta de que, en realidad, Todos los Nombres era una historia de amor. Pues aunque no se diga, aunque ni él mismo lo sepa, es un arrebato romántico lo que lleva a Don José a buscar a la mujer desconocida, a intentar reconstruir, como si de un rompecabezas se tratara, la historia de esa chica, a rehacer una vida desde las migajas esparcidas en un montón de archivos.

Aunque para el joven altivo que era, lo que más me impactó entonces fue su razonamiento sobre el absurdo de las acciones humanas. Una vieja idea que John Lennon o Camus exponen con más gancho, pero que yo leí primero en Saramago:

La decisión de José apareció dos días después. En general no se dice que una decisión nos aparece, las personas son tan celosas de su identidad, por vaga que sea, y de su autoridad, por poca que tengan, que prefieren dar a entender que reflexionaron antes de dar el último paso, que ponderaron los pros y los contras, que sopesaron las posibilidades y las alternativas, y que, al cabo de un intenso trabajo mental, tomaron finalmente la decisión. Hay que decir que estas cosas nunca ocurren así.

[...]

En rigor, no tomamos decisiones, son las decisiones las que nos toman a nosotros. La prueba la encontramos en que nos pasamos la vida ejecutando los más diversos actos sin que cada uno vaya precedido de reflexión, de valoración, de cálculo, al final del cual, y sólo entonces, nos declararíamos en condiciones de decidir si iremos a almorzar, a comprar el periódico o a buscar a la mujer desconocida.



La gracia, supongo, está en disfrutar del viaje... Adéus José, descansa em paz.





The good ones always go too soon¨ is a typical reference in burials or homages. Surely it is because nobody wants to remember the bad guys. Unfortunately, one of the best ones left us last week.

I first met Saramago in All the Names, when the book showed up almost by chance during my first Camino de Santiago, that first youth trip, far away from paternal protection, in the witches’ land [actually, that’s the name given to Galiza].

It is amazing to see how our perception evolves with time. From that first reading, what I remember most is the sadness of Don Jose, the loneliness in his life, and also the coldness of the Civil Register, so grey, where the people were reduced to few lines in the vast enormity of records vanishing in the Register. And every life ends up being a dusty ugly paper, completely anonymous, lost in an infinity of shelves.

It took me several years to realize that All the Names was actually a love story. Because although it is never stated, even though he himself didn’t know it, it is a fit of romance that leads Don Jose to look for the unknown woman, to try to rebuild, like a puzzle, the girl’s story, to remake a life from the ashes spread over lots of papers.

However, as for the haughty youth that I was, what deeply stunned me was the reasoning about the absurdity of human actions: a pretty old idea more popular in John Lennon or Camus’s words. Only that I first heard from it through Saramago:

Senhor José's decision appeared two days later. Generally speaking, we don't talk about a decision appearing to us, people guard both their identity, however vague it might be, and their authority, what little they may have, and prefer to give the impression that they reflected deeply before taking the final step, that they pondered the pros and cons, that they weighed up the possibilities and the alternatives, and that, after intense mental effort, they finally made a decision. It has to be said that things never happen like that.

[…]

Strictly speaking, we do not make decisions, decisions make us. The proof can be found in the fact that, though life leads us to carry out the most diverse actions one after the other, we do not preclude each one with a period of reflection, evaluation and calculation, and only then declare ourselves able to decide if we will go out to lunch or buy a newspaper or look for the unknown woman.


I suppose the secret lies in enjoying the trip…Adéus José, descansa em paz.

23 mayo 2010

El olor de las emociones


Hace ya algún tiempo leí, o alguien me dijo, que los olores nunca se olvidan. Puede que sea una afirmación exagerada, pero sí es cierto que los recuerdos del olfato perduran muchos años, mucho más que los de la vista o el oído. Además, parece ser que no suelen estar ligados a hechos, sino a emociones.

Tal es así, que con muy poco esfuerzo podría trazar la historia de mi vida, o siendo exactos, las emociones de mi vida, con unos pocos olores.

Siendo tópicos, podría evocar mi infancia perdida cada vez que, caminando por un parque tras una tormenta, la tierra mojada me lleva a esas excursiones escolares, despreocupadas, de bocadillos de mamá y compañeros de autocar, donde los bosques junto a La Garriga se nos antojaban como una Selva Tropical; o la madera quemada en invierno, tan típica de los pueblos del Pre-Pirineu, de pizarra y granito, cuando mi padre nos llevaba a comer castañas y el coche era una extensión de la cama por aquellas curvas mareantes.

Recuerdos, como olores, hay muchos. Algunos siempre están presentes, como la nostalgia del tomillo y el romero, que mi abuelo recogía para aderezar las olivas en nuestras excursiones a Jabalcuz y al Castillo (y no debería puntualizar, pues todo el mundo debería saber que, para los hijos de Jaén, castillos hay muchos, pero Castillo sólo hay uno).
Aunque esto va de olores, no es menos cierto que, desde que él no está, las aceitunas en casa ya no saben como antes.

Otros desaparecen pero siempre vuelven, como las noches de mayo en Barcelona, cuando la primavera va dando paso al verano y se mezclan en el aire la respiración de sus árboles y el aroma de unas flores que nunca he sabido identificar. Es una fragancia que no he descubierto en ninguna otra parte, quizá irrepetible, como un perfume de juventud y felicidad que te llena el alma...aunque puede que exagere, y sea solo cosa mía, pues fue una noche de mayo en un parque cuando, apenas un crío de 15 años, me enamoré por primera vez. Y en aquel banco marrón aquel primer beso, al principio tan tímido y luego tan intenso, de labios ardiendo y respiración entrecortada, quebró el tiempo en dos y se grabó a fuego en mi historia.

El banco hace tiempo que desapareció, y del parque apenas queda nada. A la chica hace aún más que le perdí la pista, pero eso no importa tanto. Es bueno que algunas cosas cambien. Para evocar esos días, siempre quedarán las noches de Mayo en Barcelona.

12 mayo 2010

Algo más que Boston...


Si tuviera que plantear una analogía, Boston sería un amor de verano adolescente, uno intenso, con una fecha de caducidad que, cuando te paras a pensar, no quieres que llegue nunca.

Y es curioso como de repente un día, casi por sorpresa, te das cuenta de que esa sensación de ¨¡ uau, estoy en Boston !¨ ha desaparecido por completo y sientes entonces que Cambridge es tu casa.




De mis días en Barcelona, recuerdo una imperiosa necesidad de largarme, como si todos los sinsabores en mi vida pudieran achacarse a la ciudad que me vio nacer. ¡ Cuán equivocado estaba !
Y a pesar de ello, en Boston he aprendido (me habéis enseñado vosotros) lo que hace ya tanto tiempo leí en el Ulises de Kavafis: que a Lestrigones ni a Cíclopes, ni al temido Poseidón has de hallar nunca, si no los llevas dentro de tu alma, si no es tu alma quien ante ti los pone.

Parece que he tenido que recorrer 6000 km. para aprender a ser feliz (¡ ahí es nada ! ), y ahora ya de vuelta en Europa, me doy cuenta de que éste ha sido, sin dudar, el mejor año de mi vida.
Es innegable que ha habido también momentos difíciles, pero lo fantástico es que, al pensar en Boston, sólo me vienen a la cabeza recuerdos geniales, y en todos aparece alguno de vosotros. Porque si algo ha hecho especial, única, esta aventura, han sido aquellas personas que he conocido, y a las que dedico este mensaje.
Como matemático que soy, debo admitir que esa sensación de cercanía, de compañerismo, de amistad sincera en gente que hasta hace nada eran perfectos desconocidos me ha tenido intrigado desde el momento en que llegué el 4 de Junio, sin casa donde dormir, y Martu y Palou me acogieron en la suya, hasta mi último día, cuando Katie me ha llevado al aeropuerto, tras una semana inolvidable en casa de Núria y las Helenas.

Alguien, quizá Martín, me dijo que seguramente se debía a la propia magia de Boston, ciudad de paso, donde todos están lejos de sus casas, de sus familias. Esa añoranza, provocada por la distancia, hace a la gente más receptiva, más cercana, y provoca que se abran a los demás. Si eso es cierto, bienvenida sea esa distancia que me ha permitido compartir tantos momentos, tantas charlas y tantas ilusiones.

Así pues, parece que, en mi particular Retorno a Ítaca, la primera etapa del camino ha llegado a su fin. Toca ahora izar las velas y recoger el ancla.
No estoy triste, pues si las que están por venir son como ésta, es un gran viaje el que me espera.

Gracias a todos. De verdad. Sea lo que fuere lo que yo hice, sé que no os merezco.

19 enero 2010

Gente moderna: Conciencia


Un hecho interesante sobre la gente moderna es que creemos firmemente en que todos los problemas del mundo pueden resolverse mediante la concienciación, entendiéndola como el proceso de concienciar a otra gente acerca de esos problemas, tras lo cual alguien, quizá el Gobierno, los solucionará mágicamente.

Esta creencia nos permite sentir esa dulce autosatisfacción sin tener que resolver nada ni encarar retos difíciles, porque el único reto para concienciar consiste en obtener la atencion de la gente que aun no ha sido concienciada.

Lo que lo hace aún mas apetecible para la gente moderna es que puedes concienciar mediante cenas exquisitas, fiestas,maratones, desfiles de moda, conciertos o brazaletes. En otras palabras, solo necesitas seguir haciendo aquello que te gusta, aunque ahora puedes sentirte mejor mientras lo haces.

Concienciar es, ademas, algo fantástico porque una vez que has llegado a un nivel aceptable y arbitrario, puedes retirarte y decir: "Hey. Hice mi parte. Ahora es tu turno. Arréglalo."

Esta es una traducción libre de una entrada del fenomenal calendario basado en Stuff White People Like, de Christian Lander.



An interesting fact about modern people is that we firmly believe that all of world's problems can be solved through awareness, meaning the process of making other people aware of those problems, after which someone else, maybe the Government, will magically fix them.

This belief allows us to feel this sweet self-satisfaction without actually having to solve anything or facing any difficult challenges, because the only challenge of awareness consists in getting the attention of people who are currently unaware.

What makes this even more appealing for modern people is that you can raise awareness through expensive dinners, parties, marathons, fashion shows, concerts or bracelets. In other words, you only need to keep doing what you like, except that now you can feel better about making a difference.

Raising awareness is also awesome because once you reach an acceptable, arbitrary level, you can just back off and say: "Hey. Did my part. Now it's your turn. Fix it".

This is an excerpt from the fantastic calendar based on Stuff White People Like, by Christian Lander.

11 enero 2010

"Les temps sont durs pour les rêveurs"


Els meus sentiments envers Amélie sempre han estat confusos.
Fílmicament, és genial. A més, la història és tendra i encisadora: convida a somiar amb un món millor.
Però no puc estar-me de pensar que m'estan prenent el pèl.

El Paris d'Amélie no existeix. No ha existit mai.
És un món de fantasia (perversament presentada, jo diria), un conte de fades per a adults. Un Paris indulgent i somiador, apassionat i compassiu, on fer feliç als altres és la clau per a la pròpia felicitat, tot apreciant les petites joies de la vida i els seus grans absurds.

Podria dir-se que Amélie ens vol ensenyar a créixer emocionalment, a millorar les nostres relacions humanes i aprendre a agraïr les petites coses bones a la vida.

El 2009, Amélie Poulain té un nou consell per a que siguis més feliç.






10 enero 2010

Carpe Diem


—Entonces el pecado no tiene importancia —dijo Armand—. Ningún pecado alcanza el mal.
—Eso no es verdad. Porque si Dios no existe, nosotros somos las criaturas de mayor conciencia del universo. Sólo nosotros comprendemos el paso del tiempo y el valor de cada minuto de vida humana.
Y lo que constituye el mal, el verdadero mal, es el asesinato de una sola vida humana. No tiene la menor importancia que un hombre pueda morir mañana o pasado mañana o con el tiempo... Porque si Dios no existe, esta vida..., cada segundo de la misma..., es lo único que tenemos.




-Then no sin matters -Armand said- No sin achieves evil.
-That's not true. Because if God doesn't exist we are the creatures of highest consciousness in the universe. We alone understand the passage of time and the value off every minute of human life.
And what constitutes evil, real evil, is the taking of a single human life. Whether a man would die tomorrow or the day after or eventually...it doesn't matter. Because if God does not exist, then life... every second of it...Is all we have.


16 diciembre 2009

People never notice anything


I can't stop loving this book.

I live in New York, and I was thinking about the lagoon in Central Park, down near Central Park South.
I was wondering if it would be frozen over when I got home, and if it was, where did the ducks go?
I was wondering where the ducks went when the lagoon got all icy and frozen over.
I wondered if some guy came in a truck and took them away to a zoo or something. Or if they just flew away.


The Catcher in the Rye.



Vivo en Nueva York, y en ese momento estaba pensando en la laguna de Central Park, cerca de Central Park South.
Me preguntaba si ya estaría helada cuando llegara a casa, y si lo estaba, ¿ dónde habrían ido los patos ?
Me preguntaba dónde iban los patos cuando la laguna se congelaba.
Me preguntaba si algún tipo venía en un camión y se los llevaba al zoo o algo.
O sencillamente se marchaban volando.


El guardián entre el centeno.

09 diciembre 2009

To the World he gave a World.


The lower East west corner of Central Park is dedicated to him. Maybe it is not one of NYC's highlights, but the statue has a beautiful inscription to honor The Almirant.Scoffed at before,
during the voyage menaced,
after it chained,
as generous as oppressed,
to the World he gave a World.



La cantonada inferior dreta de Central Park està dedicada a Cristòfor Colom. Potser no és una de les principals atraccions de Nova York, però l'estàtua té una inscripció ben maca: Menystingut primer,
durant el viatge amenaçat,
encadenat després,
tan generós com vexat,
al Món, li regalà un Món.

01 diciembre 2009

Improvisación: Niagara


Como te he dicho, estuve en Niagara el pasado fin de semana.Y me gustaron infinitamente más que la otra vez,
posiblemente gracias al hecho de que pude dedicarle el tiempo que se me antojó
sin un maldito guía marcándome los tempos.
Bajé a una excursion detras de las cataratas,que en realidad era debajo;
Una excursion de esas que papá nunca hubiera hecho, porque parecen una turistada
pero me encantó quedarme al pié.
Me acordé nuevamente del tipejo,cuando dijo aquello de que el mirador del lado americano solo sirve para los
que no pueden salir del país.
Menudo capullo.
Hay un refrán que dice que Las Cataratas se ven desde Canadá, pero se viven en América.
Y tiene razón: la sensacion de tener el abismo junto a ti es sobrecogedora.
También recuerdo que dijiste que te habían decepcionado,
porque no eran grandes.
Sin embargo nunca pretendieron vender que eran unas cataratas altas porque no lo son.
Pero sí son las cataratas más abundantes del mundo
y, aunque parezca mentira,
riegan el 20% del agua dulce del planeta
que ahí es nada.
Lo que confirma nuevamente aquello de que, en realidad,un sitio es tan especial como tú estés dispuesto a ´verlo
y que, en definitiva,
mi capacidad para ilusionarme en Niagara,
como en Nueva York o Boston,
es grande.
Estos días tapados, en que una ligera llovizna cae al salir en bici por la mañanay el pueblo, que huele a tierra mojada,
con montones de hojas amontonadas en las aceras,
tiene un aire otoñal que los hace muy bonitos
Y me alegro de estar aquí
a pesar de oír a algunos decir: "joder, y pensar que en Bcn hacen 25 grados.."
Supongo que todo tiene su tiempo y el hecho de calzarme la semana pasada
el abrigo invernal por primera vez,
tenía un olor a montaña que sólo he percibido
cuando he ido a esquiar al Pirineo.
Así que estoy feliz,
incluso con la de horas que me paso delante de un ordenador,
y mi incapacidad para comunicarme como me gustaría en inglés.
Bueno, creo que me voy despidiendo aunque debo añadir que creo que no puedes quejarte
por esta carta improvisada
:)




Esta foto, obviamente, está tomada en Canadá.

15 noviembre 2009

It's always about NYC


Cambiaría el más bello atardecer del mundo por una sola visión de la silueta de Nueva York. Particularmente cuando no se pueden ver los detalles. Sólo las formas. Las formas y el pensamiento que las hizo. El cielo de Nueva York y la voluntad del hombre hecha visible. ¿Qué otra religión necesitamos?. Y entonces la gente me habla de peregrinaciones a algún agujero infecto en una jungla, a donde van a homenajear a un templo en ruinas, a un monstruo de piedra con barriga, creado por algún salvaje leproso. ¿Es genio y belleza lo que quieren ver?. ¿Buscan un sentido de lo sublime?. Dejadles que vengan a Nueva York, que vengan a la orilla del Hudson, miren y se pongan de rodillas. Cuando veo la ciudad desde mi ventana -no, no siento lo pequeña que soy- sino que siento que si una guerra viniese amenazar esto, me arrojaría a mí misma al espacio, sobre la ciudad, y protegería estos edificios con mi cuerpo.

Ayn Rand



I would give the greatest sunset in the world for one sight of New York's skyline. Particularly when one can't see the details. Just the shapes. The shapes and the thought that made them. The sky over New York and the will of man made visible. What other religion do we need? And then people tell me about pilgrimages to some dank pesthole in a jungle where they go to do homage to a crumbling temple, to a leering stone monster with a pot belly, created by some leprous savage. Is it beauty and genius they want to see? Do they seek a sense of the sublime? Let them come to New York, stand on the shore of the Hudson, look and kneel. When I see the city from my window - no, I don't feel how small I am - but I feel that if a war came to threaten this, I would throw myself into space, over the city, and protect these buildings with my body.

Ayn Rand

16 octubre 2009

Chocolate


Recordaba la habitación donde vivían, una estancia oscura y siempre cerrada casi totalmente ocupada por la cama. Había un hornillo de gas y un estante donde ponía los alimentos. Recordaba el cuerpo estatuario de su madre inclinado sobre el hornillo de gas moviendo algo en la sartén. Sobre todo recordaba su continua hambre y las sórdidas y feroces batallas a las horas de comer. Winston le preguntaba a su madre, con reproche una y otra vez, por qué no había más comida. Gritaba y la fastidiaba, descompuesto en su afán de lograr una parte mayor. Daba por descontado que él, el varón, debía tener la ración mayor. Pero por mucho que la pobre mujer le diera, él pedía invariablemente más. En cada comida la madre le suplicaba que no fuera tan egoísta y recordase que su hermanita estaba enferma y necesitaba alimentarse; pero era inútil. Winston cogía pedazos de comida del plato de su hermanita y trataba de apoderarse de la fuente. Sabía que con su conducta condenaba al hambre a su madre y a su hermana, pero no podía evitarlo. Incluso creía tener derecho a ello. El hambre que le torturaba parecía justificarlo. Entre comidas, si su madre no tenía mucho cuidado, se apoderaba de la escasa cantidad de alimento guardado en la alacena.

Un día dieron una ración de chocolate. Hacía mucho tiempo -meses enteros- que no daban chocolate. Winston recordaba con toda claridad aquel cuadrito oscuro y preciadísimo. Era una tableta de dos onzas (por entonces se hablaba todavía de onzas) que les correspondía para los tres. Parecía lógico que la tableta fuera dividida en tres partes iguales. De pronto -en el ensueño-, como si estuviera escuchando a otra persona, Winston se oyó gritar exigiendo que le dieran todo el chocolate. Su madre le dijo que no fuese ansioso. Discutieron mucho; hubo llantos, lloros, reprimendas, regateos… su hermanita agarrándose a la madre con las dos manos -exactamente como una monita- miraba a Winston con ojos muy abiertos y llenos de tristeza. Al final, la madre le dio al niño las tres cuartas partes de la tableta y a la hermanita la otra cuarta parte. La pequeña la cogió y se puso a mirarla con indiferencia, sin saber quizás lo que era. Winston se la quedó mirando un momento. Luego, con un súbito movimiento, le arrancó a la nena el trocito de chocolate y salió huyendo.

-¡Winston! ¡Winston! -le gritó su madre . Ven aquí, devuélvele a tu hermana el chocolate.

El niño se detuvo pero no regresó a su sitio. Su madre lo miraba preocupadísima. Incluso en ese momento, pensaba en aquello, en lo que había de suceder de un momento a otro y que Winston ignoraba. La hermanita, consciente de que le habían robado algo, rompió a llorar. Su madre la abrazó con fuerza. Algo había en aquel gesto que le hizo comprender a Winston que su hermana se moría. Salió corriendo escaleras abajo con el chocolate derretiéndosele entre los dedos.

Nunca volvió a ver a su madre.


1984. George Orwell





He remembered the room where they lived, a dark, close-smelling room that seemed half filled by a bed with a white counterpane. There was a gas ring in the fender, and a shelf where food was kept, and on the landing outside there was a brown earthenware sink, common to several rooms. He remembered his mother's statuesque body bending over the gas ring to stir at something in a saucepan. Above all he remembered his continuous hunger, and the fierce sordid battles at meal-times. He would ask his mother naggingly, over and over again, why there was not more food, he would shout and storm at her (he even remembered the tones of his voice, which was beginning to break prematurely and sometimes boomed in a peculiar way), or he would attempt a snivelling note of pathos in his efforts to get more than his share. His mother was quite ready to give him more than his share. She took it for granted that he, 'the boy', should have the biggest portion; but however much she gave him he invariably demanded more. At every meal she would beseech him not to be selfish and to remember that his little sister was sick and also needed food, but it was no use. He would cry out with rage when she stopped ladling, he would try to wrench the saucepan and spoon out of her hands, he would grab bits from his sister's plate. He knew that he was starving the other two, but he could not help it; he even felt that he had a right to do it. The clamorous hunger in his belly seemed to justify him. Between meals, if his mother did not stand guard, he was constantly pilfering at the wretched store of food on the shelf.

One day a chocolate-ration was issued. There had been no such issue for weeks or months past. He remembered quite clearly that precious little morsel of chocolate. It was a two-ounce slab (they still talked about ounces in those days) between the three of them. It was obvious that it ought to be divided into three equal parts. Suddenly, as though he were listening to somebody else, Winston heard himself demanding in a loud booming voice that he should be given the whole piece. His mother told him not to be greedy. There was a long, nagging argument that went round and round, with shouts, whines, tears, remonstrances, bargainings. His tiny sister, clinging to her mother with both hands, exactly like a baby monkey, sat looking over her shoulder at him with large, mournful eyes. In the end his mother broke off three-quarters of the chocolate and gave it to Winston, giving the other quarter to his sister. The little girl took hold of it and looked at it dully, perhaps not knowing what it was. Winston stood watching her for a moment. Then with a sudden swift spring he had snatched the piece of chocolate out of his sister's hand and was fleeing for the door.

'Winston, Winston!' his mother called after him. 'Come back! Give your sister back her chocolate!'

He stopped, but did not come back. His mother's anxious eyes were fixed on his face. Even now he was thinking about the thing, he did not know what it was that was on the point of happening. His sister, conscious of having been robbed of something, had set up a feeble wail. His mother drew her arm round the child and pressed its face against her breast. Something in the gesture told him that his sister was dying. He turned and fled down the stairs' with the chocolate growing sticky in his hand.

He never saw his mother again.


1984. George Orwell